Encadenados

viernes, noviembre 17, 2006



RECUERDO DE UN RECITAL EN EL JARDIN BOTÁNICO

El sol se frenó en el aire,
detuvo su errante caminar
para escuchar complacido,
entre los bosques y el mar,
los rasgueos de guitarra
que sonaban con la brisa,
mecidos por la sonrisa
de la flor de la palabra.

Su aliento inundó de luz
y contagió la mañana,
de brillos sobre el jardín
de luces en la quintana,
de los versos que fluían
de los poyos de aquel hórreo,
Suspiros de pétalos abiertos ,
aroma de poesía,

oración sentida,
de inspiración y belleza.

Y se frenó en el aire...
dando calor y su brillo
a un culto delirante,
un odeón del poema
la palabra como un arte,
con el ritmo y sintonía
entre el amor y el amante.

La voz del poeta se incrustó
en los hilos del vestido
entre las cintas del pelo,
entre el aire y el latido,
entre la tierra y el cielo
entre el canto y el sonido.

Y se frenó en el aire...
y se quedó con nosotros
sentándose complacido.

Noviembre 2.006 Marino