Encadenados

domingo, enero 15, 2012

ENCUENTROS POÉTICOS EN EL ANTIGUO INSTITUTO, 13 enero 2012

El Poeta Juan Ignacio González

Los músicos que acompañaron el Encuentro
Presentador del poeta, poeta y presentadora del Encuentro


Puntualemente, a las ocho de la tarde, el viernes 13 de enero, comenzaron los Encuentros Poéticos del año 2012 en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón con el poeta Juan Ignacio González.

Decía la reseña de presentación:

Juan Ignacio González nació en Mieres en 1960 y reside en Gijón desde 1972. Es profesor del área de Trabajo Social de la Universidad de Oviedo. En 1981 participa en la creación del grupo poético Cálamo de la Sociedad Cultural Gesto, con el que desde entonces viene coorganizando numerosas actividades literarias. Como poeta es autor o coautor, entre otros, de los libros Otros Labios Acaso (1985), Velar La Arena (1987), Contra La Oscuridad (2003) y La Vieja Música (2004). Colaborador de opinión en prensa escrita y en televisión, como promotor cultural ha sido responsable editorial de Los Cuadernos del Bandolero y los Cuadernos Heracles y Nosotros, en la década de los noventa.
Presenta: Emilio Amor
Organiza: Asociaciones culturales "Encadenados" y "Versos Libres"
CCAI. Sala de conferencias

Y yo quiero dejaros un poema de Nacho González que le escuché hace ya algunos años, que dedica a su hijo, y que me enamoró desde el primer momento.


CUADERNO DE AVES PARA UN PRÍNCIPE

Este hermoso cuaderno que miráis con aombro,
fue escrito para vos,
                                  humadecido
por plumajes de alondra y primavera.
Luz y canto de pájaros tristísimos
en los bosques de Viena.

En él servía a las artes bajo luces huidizas,
y mis manos lucieron de la espera del milagro
ahuyentando las ruinas del corazón del hombre.

En las soirees de luna,
                                      curvando sobre el lienzo,
fielmente atado al raso rojizo de las noches,
agotadas las horas fui dejando los ojos,
y estos dedos teñidos de azul y trementina
-sombras escarnecidas por ácidos y pócimas-
son dolorosos restos de un cuerpo que no espera
sino una señal vuestra, de amor,
                                                      para morirse.