Encadenados

viernes, noviembre 13, 2009

Opinión de JR López Goyos en el Comercio

CHORIZOS ESPOSADOS (13 de noviembre 2009)

Un chorizo es un chorizo, sea político, piloto o albañil. Así de claras son las cosas. Por eso no entiendo a esos meapilas que se escandalizan cuando ven a unos chorizos políticos esposados. ¿Qué pasa, sólo hay que esposar al pobre que no tiene dónde caerse muerto y roba unos kilos de chatarra en una obra? No, señor, no son así las cosas, estos señores políticos lo tienen y tuvieron todo, poder y dinero, pero aún quieren más, son seres insaciables. Para éstos no hay crisis ni conciencia ni media humanidad muriendo de hambre. Estos señores, Prenafreta y Alavedra, y otros que les acompañaban se creen inmortales, por eso nada les es suficiente. Pero lo que más me indigna es ver cómo estos chorizos de cuello blanco consiguen que, al final, no se hable de lo que robaron: millones que nunca aparecerán. En cambio, se habla de lo mal que lo debieron de pasar esposados y expuestos a la visión del pueblo los honorables chorizos. Yo les diría que, puestos a pedir, reclamen no ser traídos en un furgón de la Guardia Civil. A los señores, en avión.
No sé cuál es la solución para terminar con estos casos de corrupción política, pero creo que los partidos deberían hacer algo, y no precisamente lo que hace pocos días hizo el señor Rajoy y que consistía en negar los hechos y casi querer meter en la cárcel a policías, jueces y fiscales, o sea, a todos menos a los chorizos del 'caso Gürtel'. Todo eran mentiras hasta que ya no hubo más remedio que ver la realidad. Ese no es el camino y, mientras no se apliquen en espantar a estos rateros de su compañía, seguiremos como hasta hoy. Los ciudadanos casi todos sabemos que hay dos varas de medir: una para el pobre ratero (éste esposado, que se joda y aprenda) y otra para el poderoso, para el señor de corbata que llega limpio y aseado, no como esos muertos de hambre que roban para comer. Hace tiempo, el comportamiento de ciertos señores, otros honorables chorizos, me inspiraron un poema que incluyo con esta carta. Creo que está vigente y va por ellos. A fin de cuentas habla de cerdos.
Mientras tú te mueres de hambre / yo tiro un saco de pan / al cubo de la basura. / Mientras tú mueres de sed / riego mi campo de golf. / Y no me siento culpable. / Qué cojones. / Haber nacido aquí. / Se aflojó la corbata el cerdo / y continuó en la mesa.


Yo lo suscribo en cuanto a crítica, pero además pediría en grandes pancartas que restituyan duplicado todo lo que han robado. Ahora sienten vergüenza porque les sacan las cámaras de tv. y les ven todos los españoles...pero ¿la tienen?

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